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Wednesday, March 01, 2006

Solsticio de Primavera.

A mi mamá....que debería estar acá conmigo, para verlo también.


Tengo la idea de que hay una canción que dice así, pero a lo mejor me lo estoy inventando: “florece la ciudad”.

Justamente eso paso. Floreció. Aunque la mayoría de ustedes piense en el D.F como una ciudad gris, una mole de concreto sin verde alguno, déjenme decirles que para mi es justamente lo contrario. Para mi el D.F está lleno de colores, y mucho más en esta época, en donde los árboles que todo el invierno vi como muertos, florecieron.

Se llaman Jacarandas (o al menos eso me dijeron) y florecen en tonos de azul y morado. Y es, como os diría, sencillamente ESPECTACULAR. La cara de la ciudad cambia de un día para otro. Es impresionante. De la noche a la mañana está ciudad deja de ser una ciudad de tierra fría, muy fría, y pasa a ser una ciudad de tierra caliente. Y solo le hace faltala playita y sería el paraíso terrenal.

La actitud de las personas cambia, las rutinas de vida cambian, y “todo se transforma”. La gente deja de entrar a la biblioteca para escapar de las corrientes de aire, para salir a leer echados en el pasto. La posibilidad de echarse en el pasto vuelve a ser no solo plausible, sino de echo un excelente plan.

Dos de las colonias (barrios) que me quedan más cerca de la oficina, la Roma y la Condesa, se transforman gracias a las Jacarandas y, bueno, con decirles que la otra noche, hasta grillos oí cantar. Además, esos barrios (que tendrán su post aparte) se parecen mucho por esta época a la Bucaramanga de mi infancia (años 80’s), llena de casas, con frentes con jardín, con edificios de estilo años 50´s y etc, etc, etc.

La temperatura hacía las 5 de la tarde, no puede ser mejor. A esa hora el calor del medio día baja gracias a las corrientes de aire , o el fresco que llaman. Y salir a caminar por estas zonas, estas colonias, es uno de esos placeres gratuitos que la vida nos da. Las calles se ven mejor cuando todo está contrastado por el azul, y cuando el piso esta tapizado de colores, por las hojas que han caído, y por los antejardines que también florecen (esos si, la mayoría en rojo).

Se extraña un poco la lluvia, por que el cielo es siempre siempre azul. Azul sin nubes. Azul, empaque de velita, como dicen por allá. Pero ese contraste del cielo azul, contra los árboles de colores, bueno, hace que la experiencia de caminar por la ciudad se convierta en casi, casi una obligación. Además, ayuda mucho ver a la ciudad así de bonita, para sentir que en realidad no hay motivos de fondo para días como los de ayer.

Me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que el D.F está en la mejor de sus temporadas, y aunque, oficialmente no ha entrado la primavera, yo ya celebro mucho que todo este florecido, que todo sea de colores, y que, bueno, que dentro de poco vendrán mis papas....

Levante la mano, aunque se que no necesito decirles que me corrijan, el que sepa si de verdad a la entrada de la primavera se le llama “solsticio” o cómo exactamente. Cultura general, que llaman.
Más fotos acá

4 comments:

la exsra de lenin said...

por como usted lo cuenta, eta es justo a epoca en que quisiera ir por alla..
me alegra que la ciudad este asi de bonita, y aun mas que tenga la imnesa capacidad de contarlo como lo cuenta, me transporte
felicidades

Livi Jazmín said...

Y apenas comienza, Cristina, apenitas. En un mes, si quieres, puedo traerte a C.U, estará floreado de jacarandas.
La primavera. Hormona mata neurona. Saludos.

JuanFalla said...

No sabia que en el DF hubiece temporadas climaticas.
Aca en LA empezaron las 4 a 6 semanas de lluvias, para luego volver a dias soleados hasta el proximo Febrero que vuelva a llover.

patton said...

Que bonito poder disfrutar de esos pequeños detalles. Sumercé es afortunada de poder hacerlo.