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Friday, March 03, 2006

El lugar de los Mariachis

Les juro que lo que termina perdiéndolo a uno acá son los nombres de los lugares. Es que es imposible decirle que no a las cosas cuando la propuesta era “vamonos a El Lugar de los Mariachis

Por que la OEA estaba igual de jodida toda. Ninguno de los extranjeros estaba en sus mejores ánimos, y todos teníamos eso que uno conoce normalmente como “malparidez cósmica”. Y entonces uno de los de acá propuso a la famosa cantina esta como el remedio “por que en este estado jóvenes, a todos nos caen bien unas chelas”. Y bueno, pa mas el nombre “El lugar de los Mariachis”. (y no era plaza garibaldi que es uno de los principales fraudes turísticos de esta ciudad)

Quién puede decir que no a un plan que comienza así?.

La verdad no se sabia cual estaba mas irascible o más cansado. Pero chelas con chelas, y era jueves de chelas, y además, quién le puede decir que no a un sitio que se llama así cuando uno ya vive por acá. Haciendo cuentas descubrimos después que ninguno de los de la OEA había ido a un restaurante típico mexicano, y que bueno, siempre hay una primera vez.

La conversación había caído en las vicisitudes de este semestre, que nos tiene jodidos a todos, y a los problemitas de las tareas pa la próxima semana, que “sepa dios” como carajos las voy a hacer. En esas andábamos cuando salió el mariachi. EL MARIACHI!!. Obviamente estos manes saben de lo que viven, y por supuesto arrancaron cantando “laaaaaaaaaaaaaaa biiiiiiiiiiiiikiiiiiiiiiinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”, con lo cual sabían que tenían a todas las viejas cantando a grito herido (mea culpa).

Un ballet floklorico de ya no me acuerdo donde que bailó el jarabe tapatío. Tal cual. Como uno solo lo ha visto en las películas malas de hollywood y en los libros buenos sobre el D.F. Después un señor con una cuerda bailó, y bailó saltando de un lado a otro con el dichoso lasito aquel, a lo que yo solo podía pensar en la fractura múltiple de la tibia y el peroné donde a mi se me ocurra hacer semejantes gracias.

Las mariachis, que eran de Juárez, y ARRIBA JUÁREZ!!!! (sea quien sea ese man) tocaron delicioso. Descubrimos, como siempre, que la OEA se sabe más mariachis y boleros de los que se saben los de acá, pero ver cantar “nooooo, aunque me prometasssss que todo ha cambiado” a los niños fresas de la ibero es algo que no tiene precio. Por no decirles la entonada general con “negritaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa de mis amoresssssssss”.

Igual y uno entiende que para los de acá, que ya de por si nos estaban aguantando el genio, es muy aburridor que nosotros solo pensemos en México en términos de rancheras y mariachis. Debe ser jartisimo. Pero, pues, nos gusten o no los estereotipos existen, y si el cura y yo podemos soportar el asunto del “narco”, ellos pueden soportar una noche de mariachis y boleros.

No deja de ser muy chistoso cuando uno hace parte activa de “la mesa de latosos de al fondo que no hacen sino gritar”. Y por supuesto, había alguien cumpliendo años, aunque ninguno estaba cumpliendo años, pero todos queríamos oír las mañanitas, y bueno, el fin justifica los medios.

Y estábamos todos más o menos ya organizándonos pa salir cuando la sorpresa de la noche, anunciada por micrófono y todo del “animador de la noche” (si señores, el sitio tenia animador). Pelea de GALLOS!!!!. Jejee...tal cual.....de esos gallos que están vivos y suelen cantar a horas imposibles justo en la casa del vecino. Si, de esos.

Yo no podía de la emoción. La única vez que intente ir a una pelea de gallos en el socorro, ya no recuerdo en que vacaciones, mi papá puso el grito en el cielo y estuvo muy muy cerca de ponerle doble chapa a la puerta sólo para evitar que yo me asomara a la calle y me le volara a ver los gallos.

Y hubiera tomado más fotos si el señor de los gallos (había un señor DE LOS GALLOS!!!...un gallo para gobernarlos a todos, como dice una amiga por acá) no me hubiera dicho que es que los animales se ponen “nerviosos” con los flash de las cámaras, así que si por favor me podía sentar, gracias. Hagan el favor de sumar esto delos gallos a las cosas que no voy a poder explicarle a mis progenitores....

Además, me quede sin saber exactamente qué hace un gallo “nervioso”, pero decidimos dejar así e irnos, por que la idea había sido 3 chelas, y que se nos pasara la malparidez. Y pues si, pasó.

PD. Ya dijimos que la próxima nos vamos para “La Cantina de los Remedios” (díganme si con ese nombre no vale la pena entrar). Y también hay un tarrado por ahí que me hace falta conocer (voluntariamente).

6 comments:

JuanFalla said...

SI, con esos nombres pa'que publicidad?
Crei que ibas a poner fotos de los gallos, y si las pusiste, no las vi. :(

MaJaDeRiA said...

La foto de los gallos si la puse

http://www.flickr.com/photos/elsacris/107232717/

fino detalle el de los gallos!!

la exsra de lenin said...

yo creo que la cantina de los remedios, e sjusto el sitio para mi....

patton said...

Si tan sólo sumercé sola aprendiera a usar esa opción de tomar fotos sin flash que su camarita tan bonita tiene ... si tan solo ....

Juan Felipe Chamorro said...

Ole vos si que la pasás bueno po' allá no??

Muy bacano lo de los mariachis y los gallos... hasta me dieron ganas de Tequila y todo!!...

El mundo de Daan said...

¡ La contagiosa felicidad del Mexicano, siempre lleva la gracia de que el que pisa nuestra tierra, se vuelve poco a poco parte de la patria nuestra!
1.- Porqué de tanto querer conocer, deja tras su recorrido siempre un rinconcito de México sin ver.
2.- Porqué el Mexicano y México son uno solo, y ahí donde vive un ser humano nacido Mexicano, vive la libertad, la serenidad y el relajo ya no se diga la patria misma.
3.- Porqué sin lugar a dudas y perdone que le contradiga, para conocer México, no se necesita tiempo, ni vacaciones, ni siquiera vivir en el país, ( porque aunque mucho lo amemos, le conocemos solo y acaso un 10%), sino porque para conocerle de verdad, lo único que basta es tener el alma abierta al amigo verdadero y a la sinceridad de un pueblo que lleva la valentía y la pasión por su terruño sobre la piel, bajo la piel y por ese pequeño misterio que lleva encima el mexicano, y que a todos mundo clama como su bandera más representativa: la paz.
Aunque por relajo llevemos también la bandera más grande, es tan igualmente libre la necesidad de que la paz reine en nuestra patria como en la patria suya.

México sin lugar a dudas, le espera de nuevo con las palmas arriba y los brazos abiertos.

Una mujer más, de aquellas mexicanas que le esperan con la amistad sincera.

Daanroo
http://elmundodedaan.blogia.com