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Thursday, December 07, 2006

Aquellas pequeñas cosas

He ahí que yo nunca he patinado sobre hielo. Nunca. Por varias, razones. Una básica, es que vengo de un país en donde la única vez que intentaron poner una pista de hielo, lo hicieron en el único mes cálido, y en un parque, abierto, olvidando una consecuencia directa de todo hielo: se derrite. Así las cosas, la única pista de hielo que yo había visto, al final terminó siendo más un lodazal, que cualquier otra cosa.

La segunda, por que pertenezco a una generación que aprendió el arte de patinar (léase como no partirse la crisma contra el pavimento) en los maravillosos y anticuados patines de 4 ruedas. Así, ya grande, cuando intente subirme a unos patines en línea, mis tobillos protestaron fehacientemente, y yo opte mejor por tener una bicicleta.

Ahora, lo que realmente me angustia de este cumpleaños es que siento que cada vez estoy más cerca de esa edad en donde uno va a preferir no intentarlo. Voy a empezar a vivir una etapa, lo puedo sentir, en donde voy a preferir caminar con los zapatos viejos, que ya tengo “amanzados”, que subirme a una cuchilla de filo para intentar mantener el equilibrio en algo tan delicado como el hielo.

A mi me ha gustado tomar los riesgos que he tomado, que comparados con otros, no son tantos, pero que han significados pequeñas victorias, o tremendos tiestazos contra la pared, de los cuales he aprendido mucho. En general, cada una de las decisiones tomadas, fueron tomadas por que en algún momento sentí que había que intentarlo. Nunca las pensé. Como bien me diría él: pura alquimia. O como dirían: mucha más suerte que inteligencia.

Y sin embargo, tengo la terrible sensación de que empiezo a vivir eso que llamen hacerse adulta. Es decir, empiezo a pensar, y en general, a llegar a la conclusión, de que mejor me quedo donde estoy, que así estamos bien. No habló de que este extrañando hacer ridiculeces borracha, no. Gracias a quien sabe que esa etapa se supero bien superada, y no veo la necesidad de volver ahí. Habló de que, al final, yo voy a preferir caminar, que siquiera intentar montarme en los patines.

Pensar, por ejemplo, que por cómodo que resulte saber que en el mundo hay alguien que jura y rejura morir de amor, el asunto no puede ser convincente, ni duradero, con 234564213455 kilómetros de distancia. O que antes de partir a un viaje es mejor hacer algún tipo de reserva en un hotel. Antes, viajaba sabiendo que nunca se sabe donde te va a agarrar la noche. Ahora, quiero tener un itinerario.

No le estoy poniendo calificativos. No estoy diciendo que crecer sea bueno, o malo. Nada de esas vainas. Lo que estoy diciendo, es que voy a extrañar vivir la vida con la ligereza que hasta el momento lo he hecho. Y que, desde mi punto de vista, crecer va a ser sobre todo, terriblemente aburrido.

Supongo que a todos nos toca. Aunque, a veces, añorare conocer a esa que si lo hizo, y un bien día se cansó de ver a los patinadores desde la barrera, para lanzarse de lleno a quemarse las manos subida en una pista de hielo.

Y que levante la mano el que me entienda.

PD: Para los despistados, el cumple es el domingo, pero creo que me voy a desaparecer (otro efecto de esto que llaman adultez) hasta la otra semana.

7 comments:

Anonymous said...

Levantando las dos manos muy pero muy alto con leve auch!! en el corazón.

Iki said...

Yo tambien levanto la mano!

Cuando uno empieza a preferir la comodidad de lo que ya conoce es porque es adulto... que feo suena eso...

la exsra de lenin said...

pues yo levanto tambien las dos manos...
puede que ser adulto no sea tan feo, pero cuando uno se ve haciendo o prefieriendo ciertas cosas, o dejando de hacer tantas otras da duro...
bien dice la vieja cancion popular:
sera que ya estoy viejito y no puedo tomar trago¡¡¡
y a todos esos sintomas sumele hacer conciencia que uno va a ser la mama de alguien...

patton said...

Es inevitable tener que llegar a ese punto algún día, por más que nos aferremos a los patines de 99% de probabilidad de costalazo.

La mano se levantó hace rato, creo.

la pequeña padawan said...

probablemente no es bueno ni malo... creo que tiene un poco de ambas cosas. sí, nos arriesgamos menos, pero ya podemos enfocar nuestras energías en darnos las peleas que valen la pena, en lugar de desgastarnos intentándolo todo. en efecto somos un poco más aburridos, pero también nos deshicimos de la necesidad de probarle algo a los demás. y así sucesivamente, crecer tiene sus cosas. en cualquier caso, se le acompaña de corazón en este cumpleaños y se le promete que vendrán otros riesgos que le emocione correr, aunque no sean en una pista de hielo.
un gran abrazo...

Ceryle said...

Se puede patinar a lo viejo: con rodilleras, coderas, casco y (consejo de vieja patinadora y patinadora vieja) un almohadón en el trasero, que se cae desde donde pesa más.

Me ha gustado mucho tu blog.

STiRER said...

Happy birthday...en el hielo ;)