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Wednesday, February 25, 2009

Duda moral II

Para contar la siguiente historia tienen que dejarme decir las cosas en blanco y negro. Nada de ser “políticamente correctos”. Y si alguien resulta ofendido, recuerde siempre que estas historias son ficción, que cualquier parecido con la realidad es coincidencia, y que se trata sólo de una anécdota para un almuerzo aburrido.

El tema de hoy: “han visto como hay hombres que sólo se quieren aprovechar de las viejas con plata??”.

La protagonista de esta historia es una vieja muy fea. Así. Simple. Tiene la piel color llanta. No es broma. Y la cara marcada por horribles cicatrices de acne juvenil. De hace años, por que ya está más cerca de los 40, que de los 30. Además, tiene sobrepeso. Mucho. Nada disimulable. Ella tiene que comprar 2 tickets por que en un solo asiento su pobre humanidad no reposa.

Excepto eso, que no es “pobre”. Nada. La vieja, se ha dedicado su vida entera – a falta de otras mejores opciones – a trabajar y lo ha hecho bien. Tiene mucho dinero. Mucho. Apartamento en la Lomas. Casa en Cuernavaca. Todo para ella sola, por que hace un par de años dejó de engañarse a si misma y entendió que su mayor expectativa era compartir a un tipo casado, que igual no era otra cosa que un “peor es nada”.

Eso, claro, hasta que tuvo que viajar a cierta ciudad de cierto país bananero, esquina del continente sur, en donde conoció al protagonista de esta historia.

El protagonista de esta historia es 11 años menor que la protagonista. Acaba de terminar sus estudios de bachillerato y obtuvo el noble puesto de DJ en un bar para turistas en esta encantadora ciudad de la eterna primavera. Es lindo. Bonito. No sólo carilindo, por que al contrario de nuestra protagonista tiene un tono de piel color miel, y ojos verdes, y dos hoyitos cuando se ríe, sino que tiene buen cuerpo. En eso gasta sus horas con luz de día. En ir al “gym” y “ponerse bueno”. Y bueno está. Cuerpazo. Contado y admitido por la misma protagonista de esta historia.

Ohhh casualidad, después de 4 meses de trabajo intensivo, y un supuesto “amor a primera vista” que se convirtió en un “vivió conmigo en un exclusivo barrio de esta hermosa ciudad” por dos meses, la protagonista de esta historia quiere devolverse, casarse con el protagonista y traérselo. Así. Que ella lo mantiene mientras él encuentra otro bar donde ser DJ. A ese nivel de expectativas. Que no le importa nada, ni los 11 años menos, ni los ahorros de toda la vida, ni el pasado de él (si antes de amar, debe tenerse fe). Nada. Ni siquiera una supuesta llamada que recibió de una supuesta esposa del DJ diciéndole que por favor, no le siguiera comprando cosas, que así no compraba el amor. Seguro eso fue alguna celosa del  barrio donde él vivía antes de que yo lo pusiera a vivir como si se merece. A ese nivel de autoengaño.

¿Cómo me entere yo de esta historia?. Por que fui convocada para “ayudar” con los datos de algún buen abogado, o alguna forma en que una vez casados, ellos pudieran volver acá como una pareja feliz.

Yo todavía no se si pasarle, o no, los datos de mi abogado. Algo me dice que prefiero no tener ni siquiera ese nivel de contacto, con esta estafa TAN mayúscula.

De libro de texto: Cómo estafar a una mujer con baja autoestima y mucho dinero. 

6 comments:

FerGil said...

Efectivamente, lo más prudente parece ni meterse... porque luego va a ser tuya la culpa, porque "si la viste tan clara y encima le das el dato del abogado, por qué no me dijiste nada? eh? por qué?"

Eduardo said...

Yo tengo otra duda: si la del sobrepeso fuera EL del sobrepeso, es decir que la tuerca fuera tornillo y viceversa, todo estaría bien y sería permitido?

Eso significaría que si yo fuera acaudalado usted podría salir conmigo sin dudas morales, dejando de lado el color de llanta porque ese y el sobrepeso me caracterizan?

No, es claro, tan claro como que no nos hemos llamado para comer y quedamos en hacerlo.

Lina said...

De acuerdo con eduardo... ademas que en cosas de dinero y amor, nunca se sabe. Lo otro, un favor no se le niega a nadie.

AlejandroAngel said...

siempre he pensado que para que haya un vivo tiene que bhaber un bobo... aunque en este caso, y mirandolo desde SU (de ellos) punto de vista no me queda muy claro quien es quien.

Yo que tu dejaria que ellos arreglaran sus vainas, pero a nivel moral creo que son adultos, saben que hacen, a quien se lo dan y a quien se lo compran...

Un saludo maja.

jugodemaracuya said...

Carajo, sí que podemos ser mierdas los tipos.

Balalaika said...

Yo diría que se lo pase, con tal de que el señor en marras la convenza de liquidar la sociedad conyugal!