Tiene que creer uno un poco en el destino. O al menos en que los dioses, en esta oportunidad, han decidido sonreírte de una manera deslumbrante. No hay otra opción.
No encuentro otra forma de explicarlo. ¿Cómo explicar el cambio en tan sólo seis meses?.
Poco a poco mi vida acá deja de ser un eterno turistiar, y una simple recolección de fotos, para parecerse mucho más a lo que uno conoce como una “vida”. Es decir, poco a poco se llena de esa sustancia de la que están hecha las experiencias: de cosas buenas, de cosas malas, de cosas incomprensibles. Con una pequeña pero vital diferencia: acá siento que las cosas – todo eso a lo que uno se enfrenta día a día - valen la pena.
Verán ustedes: acá siento que vale la pena despertarse y salir de mi cuarto (recámara). Y ya, no más que por eso, siento que vale la pena. Disculpen ustedes la redundancia.
Si los tres meses merecieron un titular, los seis meses merecen un editorial. Hoy hace seis meses vivo en el D.F.
Tuesday, January 31, 2006
Walking on sunshine.
Monday, January 30, 2006
Sorpresas
Te da la vida...
Me las regalaron en el mercado Medellín. Dicen que estan hechas en "via Rionegro Carmen de Viboral, Colombia". Me juraron que no eran chiviadas...
Alguien entonces me puede explicar DESDE CUANDO vendemos FRUNAS sabor "Tamarindo con chile". Y si señores, picaban y MUCHO.
Saturday, January 28, 2006
Cero y van tres
Soy masoquista. Bueno, no. O soy masoquista, o soy muyy bruta. Es que todavía no termino de decidirme, exactamente cuál sería ahí el tema.
Solo a mi, conociéndome como me conozco, se me ocurre proponer (por que la idea fue mía) que nos fuéramos a subirnos a una montaña rusa para liberar energía. Yo se, yo se que existen los spas y que nos hubiera salido caso por lo mismo (ahora lo entiendo). Les digo que me debato entre lo masoquista y lo bruta.
La historia se pone peor. Por que claro, me dijeron que fuéramos a six flags, pero a mi me dio miedo, siempre me da, y dije que si uno podía tener un entrenamiento previo a six flags, algo como “montañas rusas for dummies” antes de enfrentarme a las de allá (que por demás ya me las conozco, estuve allá en el 2001).
Y entonces nos fuimos para la Feria de Chapultepec. Es como la versión criolla del Six Flags, o como el Salitre Mágico, para que los de allá me entiendan.
Solo que este tiene BUENOS juegos. No son cualquier pendejdada (babasoda). Hay dos montañas rusas de esas en las que ud solo puede pensar “yo que carajos hago acá subida”. Tiene una torre en donde lo dejan a ud caer de 50 mts en una caída libre, y por bonito que sea el paisaje, eso se siente fatal.
En definitiva les di plata para que jugaran conmigo. Ven por que lo de masoquista. A mitad de la jornada yo ya no tenia el mico en la espalda, es cierto. No hay mico (stresss) que se resista a una sección de solo montañas rusas. Pero también sentía las piernas de jalea, me dolía la cabeza, y estaba muyyyyyyy cerquita de un pánico escénico muy grande.
Así que se me ocurrió proponer un plan “calmado” (de nuevo la idea fue mía). “Y si entramos mejor a la casa del terror”??. Háganme el favor la propuesta. Les digo, es que o soy masoquista, o soy MUY BRUTA. Pero bueno, en mi defensa solo puedo decir que una viene de las casas del terror allá, que francamente no asustan a nadie, y son simplemente un largo camino a oscuras. Lo se por que más o menos he entrado a todas (más de lo mismo).
Soy tan de malas que normalmente la gente me hace caso. Y ahí estábamos, en la casa del terror. Para terminar de embarrarla, yo quede de primeras en la fila y entre de primeras y termine siendo el lider del grupo para salir de ahí. Conste que yo advertí: “si yo guío, nos vamos a morir”. Y bueno, morirnos no nos morimos, pero nos caímos, uno de los monstruos se gano severo trancazo por que instintivamente saque el codo, y zuas, abandone a la mitad del equipo por salir corriendo en una esquina, y pufff...pa las meras vergüenzas diría mi papá.
Sólo a mi se me ocurre. Después de “tan pausada experiencia” mi única recomendación fue el salir de ahí, y meternos a cine (lo cual ha debido ser el plan desde un principio, si yo no hubiera abierto la bocota).
Puede que haya ingenieros que se dediquen a eso, y que en realidad cada día salgan cosas nuevas, pero en esto de “pagar para que jueguen con uno” he decidido que yo seguiré siendo fiel, fiel, a los carritos chocones. Todo, de ahí pa adelante, es simplemente perverso.
Friday, January 27, 2006
Cero y van dos
Yo soy Anacupro. De hecho, no soy cualquier miembro de Anacupro, hago parte activa, y soy parte del Comité Internacional.
Entendámonos, ser Anacupro significa admitir con la certeza de las verdades apabullantes que soy Culipronta.
¿Qué es ser Culipronta?. Fácil, significa que desde niña, hago parte de ese grupo de personas que hacen las cosas en realidad por ayudar a alguien, que somos capaces de sacrificarnos por un “gracias”, que no vemos mayor inconveniente en jodernos la vida y partirnos la espalda por que algo salga “bien”, solo por el placer de hacer las cosas “bien”.
Mejor dicho, el culipronto es sapo. Eso es cierto. Pero nos queda el consuelo eterno de que siempre seremos sapos, pero JAMAS lagartos. Es nuestra principal diferencia con los otros (el Club Lacoste) que nosotros hacemos las vainas por hacerlas, por esta maña y mal hábito de “ayudar”, pero jamás lo haremos por cosas como “ascender”, “sobresalir”, “conquistar”, o cualquier otra motivación que no haga parte de los ideales mas nobles de ser humano.
Los culiprontos nos reconocemos desde niños cuando la profesora en la escuela pregunta “quién puede traer un disfraz de policía Ruso durante los años posteriores a la muerte del Zar” y uno es el primero en levantar la mano, así no tenga ni la más mínima idea de cómo lo va a conseguir (mis papas son unos santos). Los lagartos se reconocen por que llevan manzanas a la maestra sólo por la necesidad de “agradar”. Puaggg.
Hace ya algún tiempo le comente esta idea a una muy buena amiga mía, a la que por supuesto reconocí como parte de Anacupro (los anacupros nos reconocemos, y solemos juntarnos, nos gusta la solidaridad). Ella supo definirnos mucho mucho mejor que yo. Desde entonces me suscribo casi todas las mañanas a esta “Declaración de Principios”, y hoy, ante la necesidad de confesar otro mal hábito la traigo a colación
“Se empujan carros viejos, se presta plata, se jura en vano, se sirve de testigo, de fiador, se reciben correos de reenvió, se ayuda con tareas, se pegan botones, se teje en paño, y en dos agujas, se echan porras a equipos perdedores, se hacen vueltas, se cede el puesto, se hace cuarto, se cuidan niños, se presta el celular (de por dios¡¡¡¡¡ se presta el celular¡¡¡), se firma documentos, doy consejos ( y muy buenos¡¡¡), rezo a domicilio y desde mi casa, se le acompaña en la pena, (incluso se le ayuda a ahogarla), se entrega el corazón, se da el alma, y SI SEÑOR, SOY CULIPRONTA”.
Anacupro: Asociación Nacional de Culiprontos.
Y si, yo se, este culiprontismo me va a matar un día de estos. yo se. Ahora, sólo por hacer la prueba...levanten la mano los culiprontos.