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Sunday, March 05, 2006

Relaciones Públicas

Como sacada de mis mas profundos recuerdos, igualita a como yo la deje hace más de dos años, y hablándome de los mismos personajes este fin de semana estuvo en el D.F una compañera del Externado (mi U allá).

Después de pasar lista por los compañeros de la U y sus vidas ahora, años después, después de mostrarle en un solo día toda la ciudad (bueno, no toda), después de caminar como bestias de carga para que conociera, después de un paseo por el centro que me recordó todo el tiempo el que a mi me dieron, después de una fiesta parada en el pasto, cual mis mejores épocas parranderas en la U (este fin de semana fue como un solo déjá vu al Externado)

Después de todo eso se despidió de mi diciendo que “gracias por mostrarme México, me ha parecido más lindo que Miami, hay tanto que hacer, es mejor venir acá de vacaciones”.

Mi hermano dice que no está seguro que la comparación con Miami sea un cumplido...no lo se

Pero los de acá deberían pagarme: me he convertido en su mejor RR.PP

Y como quisiera que a algunos de uds les ofrecieran la misma oportunidad: un fin de semana conmigo como guía turística.

Friday, March 03, 2006

El lugar de los Mariachis

Les juro que lo que termina perdiéndolo a uno acá son los nombres de los lugares. Es que es imposible decirle que no a las cosas cuando la propuesta era “vamonos a El Lugar de los Mariachis

Por que la OEA estaba igual de jodida toda. Ninguno de los extranjeros estaba en sus mejores ánimos, y todos teníamos eso que uno conoce normalmente como “malparidez cósmica”. Y entonces uno de los de acá propuso a la famosa cantina esta como el remedio “por que en este estado jóvenes, a todos nos caen bien unas chelas”. Y bueno, pa mas el nombre “El lugar de los Mariachis”. (y no era plaza garibaldi que es uno de los principales fraudes turísticos de esta ciudad)

Quién puede decir que no a un plan que comienza así?.

La verdad no se sabia cual estaba mas irascible o más cansado. Pero chelas con chelas, y era jueves de chelas, y además, quién le puede decir que no a un sitio que se llama así cuando uno ya vive por acá. Haciendo cuentas descubrimos después que ninguno de los de la OEA había ido a un restaurante típico mexicano, y que bueno, siempre hay una primera vez.

La conversación había caído en las vicisitudes de este semestre, que nos tiene jodidos a todos, y a los problemitas de las tareas pa la próxima semana, que “sepa dios” como carajos las voy a hacer. En esas andábamos cuando salió el mariachi. EL MARIACHI!!. Obviamente estos manes saben de lo que viven, y por supuesto arrancaron cantando “laaaaaaaaaaaaaaa biiiiiiiiiiiiikiiiiiiiiiinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”, con lo cual sabían que tenían a todas las viejas cantando a grito herido (mea culpa).

Un ballet floklorico de ya no me acuerdo donde que bailó el jarabe tapatío. Tal cual. Como uno solo lo ha visto en las películas malas de hollywood y en los libros buenos sobre el D.F. Después un señor con una cuerda bailó, y bailó saltando de un lado a otro con el dichoso lasito aquel, a lo que yo solo podía pensar en la fractura múltiple de la tibia y el peroné donde a mi se me ocurra hacer semejantes gracias.

Las mariachis, que eran de Juárez, y ARRIBA JUÁREZ!!!! (sea quien sea ese man) tocaron delicioso. Descubrimos, como siempre, que la OEA se sabe más mariachis y boleros de los que se saben los de acá, pero ver cantar “nooooo, aunque me prometasssss que todo ha cambiado” a los niños fresas de la ibero es algo que no tiene precio. Por no decirles la entonada general con “negritaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa de mis amoresssssssss”.

Igual y uno entiende que para los de acá, que ya de por si nos estaban aguantando el genio, es muy aburridor que nosotros solo pensemos en México en términos de rancheras y mariachis. Debe ser jartisimo. Pero, pues, nos gusten o no los estereotipos existen, y si el cura y yo podemos soportar el asunto del “narco”, ellos pueden soportar una noche de mariachis y boleros.

No deja de ser muy chistoso cuando uno hace parte activa de “la mesa de latosos de al fondo que no hacen sino gritar”. Y por supuesto, había alguien cumpliendo años, aunque ninguno estaba cumpliendo años, pero todos queríamos oír las mañanitas, y bueno, el fin justifica los medios.

Y estábamos todos más o menos ya organizándonos pa salir cuando la sorpresa de la noche, anunciada por micrófono y todo del “animador de la noche” (si señores, el sitio tenia animador). Pelea de GALLOS!!!!. Jejee...tal cual.....de esos gallos que están vivos y suelen cantar a horas imposibles justo en la casa del vecino. Si, de esos.

Yo no podía de la emoción. La única vez que intente ir a una pelea de gallos en el socorro, ya no recuerdo en que vacaciones, mi papá puso el grito en el cielo y estuvo muy muy cerca de ponerle doble chapa a la puerta sólo para evitar que yo me asomara a la calle y me le volara a ver los gallos.

Y hubiera tomado más fotos si el señor de los gallos (había un señor DE LOS GALLOS!!!...un gallo para gobernarlos a todos, como dice una amiga por acá) no me hubiera dicho que es que los animales se ponen “nerviosos” con los flash de las cámaras, así que si por favor me podía sentar, gracias. Hagan el favor de sumar esto delos gallos a las cosas que no voy a poder explicarle a mis progenitores....

Además, me quede sin saber exactamente qué hace un gallo “nervioso”, pero decidimos dejar así e irnos, por que la idea había sido 3 chelas, y que se nos pasara la malparidez. Y pues si, pasó.

PD. Ya dijimos que la próxima nos vamos para “La Cantina de los Remedios” (díganme si con ese nombre no vale la pena entrar). Y también hay un tarrado por ahí que me hace falta conocer (voluntariamente).

Thursday, March 02, 2006

dios ha hablado


"El día que se me escapó la melancolía implanté la regla de que no hay que beber mientras se trabaja.
Aún no se si arrepentirme o no".


Tomado de acá

Ahora la pregunta sería: obedecer, o no obedecer?. Después de todo, sería jueves de chelas (aunque no parezca)

Wednesday, March 01, 2006

Solsticio de Primavera.

A mi mamá....que debería estar acá conmigo, para verlo también.


Tengo la idea de que hay una canción que dice así, pero a lo mejor me lo estoy inventando: “florece la ciudad”.

Justamente eso paso. Floreció. Aunque la mayoría de ustedes piense en el D.F como una ciudad gris, una mole de concreto sin verde alguno, déjenme decirles que para mi es justamente lo contrario. Para mi el D.F está lleno de colores, y mucho más en esta época, en donde los árboles que todo el invierno vi como muertos, florecieron.

Se llaman Jacarandas (o al menos eso me dijeron) y florecen en tonos de azul y morado. Y es, como os diría, sencillamente ESPECTACULAR. La cara de la ciudad cambia de un día para otro. Es impresionante. De la noche a la mañana está ciudad deja de ser una ciudad de tierra fría, muy fría, y pasa a ser una ciudad de tierra caliente. Y solo le hace faltala playita y sería el paraíso terrenal.

La actitud de las personas cambia, las rutinas de vida cambian, y “todo se transforma”. La gente deja de entrar a la biblioteca para escapar de las corrientes de aire, para salir a leer echados en el pasto. La posibilidad de echarse en el pasto vuelve a ser no solo plausible, sino de echo un excelente plan.

Dos de las colonias (barrios) que me quedan más cerca de la oficina, la Roma y la Condesa, se transforman gracias a las Jacarandas y, bueno, con decirles que la otra noche, hasta grillos oí cantar. Además, esos barrios (que tendrán su post aparte) se parecen mucho por esta época a la Bucaramanga de mi infancia (años 80’s), llena de casas, con frentes con jardín, con edificios de estilo años 50´s y etc, etc, etc.

La temperatura hacía las 5 de la tarde, no puede ser mejor. A esa hora el calor del medio día baja gracias a las corrientes de aire , o el fresco que llaman. Y salir a caminar por estas zonas, estas colonias, es uno de esos placeres gratuitos que la vida nos da. Las calles se ven mejor cuando todo está contrastado por el azul, y cuando el piso esta tapizado de colores, por las hojas que han caído, y por los antejardines que también florecen (esos si, la mayoría en rojo).

Se extraña un poco la lluvia, por que el cielo es siempre siempre azul. Azul sin nubes. Azul, empaque de velita, como dicen por allá. Pero ese contraste del cielo azul, contra los árboles de colores, bueno, hace que la experiencia de caminar por la ciudad se convierta en casi, casi una obligación. Además, ayuda mucho ver a la ciudad así de bonita, para sentir que en realidad no hay motivos de fondo para días como los de ayer.

Me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que el D.F está en la mejor de sus temporadas, y aunque, oficialmente no ha entrado la primavera, yo ya celebro mucho que todo este florecido, que todo sea de colores, y que, bueno, que dentro de poco vendrán mis papas....

Levante la mano, aunque se que no necesito decirles que me corrijan, el que sepa si de verdad a la entrada de la primavera se le llama “solsticio” o cómo exactamente. Cultura general, que llaman.
Más fotos acá