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Thursday, February 28, 2008

Otro post sobre los liberados

En México hay toda una historia que ellos mismos llaman “la historia oficial”. Todos los mexicanos que yo he conocido admiten que muchas de las cosas de su historia no pasaron como lo dicen los libros de historia, pero es que esa es “la historia oficial”. Lo admiten sin pena, además. Es sólo que son conscientes de que lo que pasa en la vida real, no tiene por que plasmarse en los libros de historia.

Pero lo cierto es que hay pueblos que si necesitan saber su historia. El capítulo del secuestro en Colombia es algo que todos tenemos que mirar de frente y estudiar. Así nos duela. Así tengamos ideas distintas de lo que se debe hacer o no en esos casos. Nadie puede pensar que bajo “la historia oficial” el tema es que eran unos rehenes, o que algo tan denigrante como 7 años en cautiverio tenía algún tipo de justificación política, económica y/o social.

Las historias de los 4 que liberaron ayer son aterradoras. Bien lo dejo Luis Eladio: sufrimos una tortura de 7 años. Que nadie se engañe pensando que algún tipo de lucha política y/o reivindicación social justifica esa clase de barbarie. Y que nadie se engañe tampoco pensando que todos tenemos algo de culpa, sólo por el grado de indiferencia que se ha mostrado con el tema.

Los mexicanos pueden tapar su historia bajo la mirada oficial, por que sus problemas más grande es que el GRAN Emiliano Zapata, en realidad no era tan grande, ni tan revolucionario. Nosotros no podemos dejar de lado una historia tan dramáticas como la de la Familia Losada se olvide. Yo si creo, por que conocí al menor de los hermanos, que todos debemos a esa familia parte de la gran tragedia que les ha tocado afrontar.

A ellos los dividieron, los secuestros, les mataron al papá, les hicieron pagar millonadas de pesos para la liberación de los dos hermanos, y sólo después de 7 años y completamente acabada les devolvieron a la mamá. Y NADIE dijo nada. Cuando todo esto empezó el menor de los hermanos tenía 15 años. Hoy en día es un hombre de 22 años que tiene millones de razones para odia a su patria.

Y eso no se nos puede olvidar. Ni su casi, ni la de ninguno de los otros tres. Tenemos que dejarlo claro en nuestros libros de historia. Todos tenemos que cargar con esa cruz. Y con millones más de todos los muertos, y secuestrados y desparecidos que todavía tenemos sólo en términos de estadísticas en las cuentas del gobierno y las ONG’s. Tenemos que saber que somos un país que ha convertido sus selvas, en cárceles. En campos de concentración. Que mientras el mundo discute los problemas de la biodiversidad, nosotros hemos llegado al extremo de usar los bosques tropicales como cárceles. Esos somos los colombianos, y no podemos disfrazarlo.

No podemos esconder este capitulo de la historia, que todavía no se acaba, como algo desarrollado por la lucha social, las reivindicaciones del pueblo o por cualquier otro eufemismo que se puedan invitar en los libros de historia. Así nos duela a todos.

Por que entre otras muchas cosas, todos tenemos que recordar que nos devolvieron a 4, pero nos faltan miles. Y los queremos a todos, libres, vivos y en paz.

7 comments:

Un Gerente said...

Colombia es pasión... niña maja, Colombia es pasión :S

JuanFalla said...

Amén.

@driPod said...

a mi me toco aceptar que no hacia nada, lo reconocí días previos a la marcha contra las FARC y teniendo cerquita a una amiga hija de unos de los que ayer fueron liberados .
Recuerdo que en todos esos años del tema de su papa poco o mas bien nada le decía a ella. Se me olvido usar la voz pensando que la conciencia hablaba por mi y no es así.

Mafe said...

Oh Gloria Inmarcesible... incasable... imperturbable...

Sera que si?

Anonymous said...

Estoy de acuerdo contigo salvo cuando dices que las selvas y los bosques se han convertido en carceles...
En las carceles (aunque hay muchas cosas que uno quisiera mejorar y que seguramente deben mejorarse) por lo menos hay un proceso judicial propio de un Estado de Derecho que determina la aplicación de una pena privativa de la libertad como sanción a una conducta y no como mecanismo extorsivo, las familias saben donde están sus seres queridos y pueden ir a visitarlos y hay atención médica adecuada. En fin... creo que lo que tenemos en nuestras selvas son más bien campos de concentración, espacios de indignidad y tortura muy diferentes de una cárcel.

N.Santamaría said...

No se imagina la bronca que me da cada vez que leo como se preocupan solo por los 40 canjeables, y como los liberados tienden a fraternizar con la guerrilla. Y es que acaso los otros 700 y sus familias son menos personas que los elegidos?.

Hasta que no se empiece a hablar de 700 y no de 40 con las FARC, todo el asunto del acuerdo humanitario y del despeje es una farsa. Una vez liberen a los 40, a los otros 700 se los comera el tigre (o la selva).

Anonymous said...

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