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Tuesday, April 10, 2012

Oráculo de los dioses


Desde que decidí que mi vida tenía que cambiar completamente, voy todos los años a consultar a una “Oráculo” (así le digo yo) para que me diga más o menos por dónde me muevo en el año.

La primera vez (2010) el consejo fue “déjese sorprender. Deje de decirle a todo que no”. El segundo año (2011) el consejo fue “atrévase a hacer eso que siempre dijo que no podía hacer” y se supone que este año mi labor es “endulzarme y aprender a ser una niña dulce”.

La vieja lo dice más largo y en una sesión de una hora, pero a mi me gusta resumir el tema en algún tipo de consejo tipo “oráculo” para no sentir que la labor es tan violenta.

En todo caso con el tema de este año, con el “endulzarme y aprender a ser una niña dulce” estoy fracasando estrepitosamente.

Parte del problema es que yo no termino de resolver que traduce ser “una niña dulce”. Sobre todo por que a mi me pudre por dentro la cursilería y me rehuso a ser este tipo de vieja que dice “bebe, nena, amiguis, mamita, nenita” y/o cualquier otra manifestación de cursilería estúpida. Así que siendo ese el límite del “hasta allá no pienso llegar” estoy todavía empantanada en saber hasta dónde si.

El consejo del oráculo fue LITERAL: aprenda a bañarse en miel. JA!. Lo que sea que eso signifique. Claro, ir y comprar el jabón marca Dove con extracto de miel fue la parte fácil para que la vieja no diga que yo no me tomo sus consejos con toda la seriedad y la literalidad del caso. Pero la verdad es que a partir de ahí he estado caminando en círculos. Y ya me siento como la vaca que entre más patalea, más se hunde.

Qué traduce ser una niña dulce?. Endulzarme?. Bañarme en miel?. Tipo 9 semanas y media? O tipo José Miel?. Exactamente de qué miel estamos hablando acá?. Puedo variarle al chocolate?. Lo jodido de que sea sólo una sesión al año es que el resto del tema en teoría lo tengo que resolver sola. Y en esta si me la puso difícil.

A mi me aburre la gente empalagosa. Además, bien diría mi abuela: gente empalagosa, gente amargosa. Y casi siempre ha tenido la razón. Y bueno, también nos sabemos el dicho que dice “se atrapan más moscas con una gota de miel”. Pero en serio uno quiere estar rodeado de moscas?. Serio?. Moscas?. Ni Shakira quiere a las moscas en la casa!!.

Pero la verdad sea dicha es que si tengo un temperamento muy fuerte. Y seco. Y rudo. Y a veces me paso “de calidad”, como dirían en mi tierra, con eso de decirle a la gente las cosas en la cara y sin anestesia. Y normalmente no tengo reparos en decirle a la gente que sus opiniones me importan lo mismo que el sistema reproductor de mi gato (recuerden que lo castre a los 4 meses). Y supongo que en un punto no estaría mal aprender a calmarme, a escoger siempre el no pelear. El no ser grosera. Políticamente correcta y todo lo demás.

Pero insisto, estoy fracasando estrepitosamente con el tema.

Y además, y hasta se me agotaron las ideas y estrategias para lograrlo.

Y nada. Hoy me acorde que uno tiene un blog para ir y dejar por escrito que respecto a la tarea de este año, estoy bastante frustrada. Quién hubiera pensado que el tema de atreverme me parecería más fácil.

Levante la mano el que me entienda. 

Monday, March 19, 2012

Decisiones


Hace un año yo tome la decisión de empezar a hacer mucho mucho ejercicio. Puro despecho, lo sé. Puro cliché, también. Hace un año al mejor estilo “cuando me vuelvas a ver te vas a arrepentir” yo decidí que si podía tener disciplina para muchas cosas en la vida, podía tener disciplina para el ejercicio.

En algún momento que no tengo tan claro el ejercicio dejo de ser la rutina de “pues pa quedarse llorando en su casa, vaya al gym” y se convirtió en algo que me gusta mucho. Y de ahí evoluciono a grandes momentos y grandes recuerdos. Esos cómo y esos cuándos no los tengo tan claros, pero algo si se: Últimamente mis mejores recuerdos están de alguna manera relacionados con el tema de estar haciendo ejercicio.
En específico, de hacer bicicleta.

Rodar por la ciudad de noche, recorrer la pista del velódromo, ver el comportamiento del sonido en una bici, rodar por el carril de transmilenio, rodar con amigos,  y ahora, rodar por una carretera en la montaña. 

Yo nunca había hecho una rodada en la montaña, plena carretera, pues porque no tengo carro que me permita el chiste de sacar la bici a un pueblo a 3 horas de la ciudad para poder ir a rodar a un paraje lejano. El truco, como siempre, es saber quién si tiene esa posibilidad y esperar a que las situaciones se den para mejor.

Y cuando uno lo vive. Puffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffff.

Dejando de lado mi evidente falta de calificativos, en serio se convirtió en uno de mis mejores momentos. Subir y bajar la montaña por una carretera vacía, mientras vez el atardecer. Sin ruido de carros, pero con todo el sonido que da la bici contra el asfalto. Sin gente pero con buena compañía. Sin presiones pero con todo el sonido de la montaña y el cambio de luz del atardecer. Y los paisajes, los paisajes…..dios…..es que no alcanzo a imaginarme cómo describirles el paisaje mientras uno asciende en una bici.

Sin mencionar, claro, las bajadas.

Entiendo ahora perfectamente porque la gente se compra una bici de ruta y sale a carretera. Es  OTRA cosa. OTRA vida. Que también exige otro cuerpo, claramente. Es decir, en el km 15 yo en serio iba hiperventilando por la pinche subida. Pero ohhhhhhhhhhhhhhh, la bajada. Y la luz. Ver como el contrareloj lo da el hecho de que oscurece....en serio, no tiene precio. 

Y por eso es que hoy estoy celebrando que yo hace un año tome la que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Pd: sirva la oportunidad para una vez más darle las gracias a los amigos que hicieron este recuerdo posible. 
Pd2: Para que los de "allá se ubiquen, fue como subir y bajar de santa marta al rodadero. Eso fue lo que hice. 

Thursday, January 26, 2012

Asumiendo, que es gerundio.


De vez en cuando uno lee alguna cosa que lo shockea. Y en mi mundo, cuando eso pasa, tengo que escribirlo. Hoy leí la frase “Imagina lo que sería si tus creencias te garantizan que jamás llegaras a la meta que quieres llegar”. (*)

PUM.

Yo no sé uds, pero la mitad de mi vida me he sentido así. Tal cual. Más o menos desde los 20 años yo sabía que no quería ser esta persona a la cual le estaban diciendo que tenía que ser. Desde esa fecha me he despertado diciéndome cosas como “tiene que existir otro camino:  yo quiero hacer algo diferente”. No más, o mejor. Ni siquiera significativo. Vamos, que jamás he esperado encontrar la cura al cáncer. Diferente. Nada más eso le he pedido yo a la vida desde hace muchos años.

Curiosamente, e ironías de esta vida, sólo en los últimos 2 años he sentido eso. Que estoy viviendo la vida, lo más parecido a como siempre me la imagine, y que en efecto, soy diferente. De nuevo: no más, ni mejor, e incluso no particularmente significativa (soy EL MUNDO del gato, pero nada más).

El asunto es que cada vez soy más consciente que la diferencia radica en ser honesta y consecuente con uno mismo y eso reflejarlo en las decisiones que se toma en la vida. . Eso, en realidad, pasa muy poco. No sé en qué momento, porque no soy experta en educación, o no se a partir de cuándo, pero lo cierto es que nos enseñaron a mentirnos y más grave aún, nos enseñaron a conformarnos. Aterrador. El resultado de eso es que hay por ahí todo un grupo de viejas (y perdón lo feminista pero yo no me atrevo a hablar a nombre del género masculino) que tienen una esquizofrenia muy grande con lo que quieren ser en la vida y con lo que son. En algún punto del camino a fuerza de decirse mentiras y comprarse futuros que no querían se convencieron a sí mismas que sí los querían y entonces se conformaron y/o se rebelaron “a lo tonto” y hoy en día o andan arrastrando dos y hasta tres fracasos importantes, o andan medicadas y yendo a terapia a lo tonto.

Y consteeeeeeeeeeeeee que no estoy hablando mal del matrimonio, o de la crianza de hijos por cliché. Estoy hablando de la trampa de creerse una historia y una vida que no es la suya. ¿No conocen uds viejas que siempre quisieron casarse y tener hijos pero se compraron el discurso de “pero como vas a desperdiciar tu talento” y ahora son profesionales exitosas desesperadas por ser mamás?. Yo sí. Varias, de hecho.  De igual forma conozco viejas brillantes que se compraron el discurso de “te vas quedar a vestir borrachos” y ahora andan arrastrando hasta tres separaciones y una carrera que es un yo-yo de culpabilidad. Varias, de hecho.

De lo que estoy hablando acá es de comprarse discursos. Creencias. Formas de ser gerenacionales, por el discurso de “es lo que todos hacen”.  Es muy jodido. La mayoría de estos clichés nos los vendieron a una edad en la que uno tenía muy pocas o nulas herramientas para decir: momentoooo compadre que yo no sienta que deba seguir el camino amarillo. Y luego, no conformes con ello (perdón la redundancia) nos enseñaron a conformarnos. La vida está llena de estas frases de cajón de “pues así nos tocó vivir”, “es que está fue la vida que me toco”,etc, etc, etc.

Si el mundo pudiera explicarse en metáforas deportivas, es como decir que la gente anda jugando deportes que no son el suyo. Y yo no termino de entender pa qué puthas?. Si lo que a ti te gusta es el fútbol, que carajos haces entrenando para remar en los olímpicos?. Incluso si ganas, incluso si resulta que a fuerza de entrenar y de una disciplina personal, llegas a ganar una medalla en remo en los olímpicos, no te va a parecer poca cosa?. No dirias, mehhh??. No sentirías siempre que te falta ese algo más??. Algo, como, jugar fútbol?.

Y entonces volvemos a la premisa inicial: cómo sería vivir en un mundo en donde todas tus creencias te garantizan que no vas a llegar a ser eso que quieres?. Bueno, yo les puedo decir: COMPLICADISIMO. Y por sobre todo, agotador en el tema de explicarte. Tienes que ir por la vida justificando y explicando CA-DA-UNO-DE-TUS-PASOS. Así, tal cual. Todoooossss se creen con el derecho y la razón de criticar y/o cuestionar tu “idea del mundo” sólo porque resultas no encajar con ninguno de los clichés que ya nos hemos comprado. Y cuando digo todos, es que luego no te entienden ni las otras viejas, que son las primeras en decirte esa horrible frase “ayyy pero cómo puedes decir eso”. Pues así: con todas sus letras.

Es muy jodido saber que quiere ser uno en la vida, en términos del tipo de persona que uno quiere llegar a ser. Bien lo dice la cita del cine: “uno es más auténtico entre más se parezca a lo que siempre soñó de sí mismo”. Pero más jodido que saberlo, es muy difícil ser consecuente con ello. Y responsable de tus decisiones. Y asumir que “este camino escogiste, este camino transitas”. La mayoría de gente prefiere mentirse, engañarse e incluso posponer la decisión y/o dejar que otros la tomen y entonces tener alguien a quien culpar.

Bueno, pues mi pequeña campaña muy de madrugada es esta: no te compres discursos. No creas que tus creencias son la única posibilidad. Las circunstancias de nacimiento, educación e incluso el género, son eso mismo: circunstancias. Nada de eso tiene que ser determinante a la hora de decidir qué tipo de persona quieres ser en la vida. Es más, este mundo es tan maravilloso que uno puede incluso cambiar de sueño en el transcurso de la vida. Es asunto, es que tienes que DECIDIR. Y eso, implica dos cosas en automático: que tú eres el responsable y que tienes que ser consecuente con lo que decidas.

Por favor.  Acabemos con este mundo de excusas culas, de clichés, de poses compradas, de discursos importados. Y también acabemos con la gente que no toma la responsabilidad de su existencia. Te duela lo que te duela.

Levante la mano el que me entienda.

(*)Lo dice un tal  Tim Robbins que es como un gran motivador. O algo. Búsquenlo en google y en las charlas TED.

(**) Por primera vez, y abusando del tema, me permito dedicar este post a Mafe, Natalia, Ruth, Joha, Rocío, Ivonne, Johana, Claudia, Makis, Pocha y Diana. Son uds la gente más honesta que yo he conocido. 

Thursday, January 19, 2012

5 closets de los que hay que salir en el 2012.


1.       Me gusta hacer ejercicio. Mucho. De hecho soy capaz de cancelar reuniones con amigos, y algunas otras cosas, por la posibilidad de pasar 1 hora en el gimnasio y/o salir a montar en bici varios kilómetros. Me molesta mucho cuando “mi agenda de trabajo” no me deja ir a las rodadas nocturnas. Me gusta la sensación del ejercicio, el calentar, el sentirme cansada, la liberación de cansancio. Me gusta TODO del tema de hacer ejercicio, al punto que ya hasta me gusta la ropa para hacer ejercicio. Ni modo, me pase años mentando madres a la gente que hacia ejercicio y protestando por la costumbre, pero ahora soy una de sus mayores convencidas. Podría ser peor, podría haberme convencido de los ritos de la Casa en la Roca.

2.       Me gusta usar faldas. Por pura comodidad, lo admito. Pero es que si son perturbadoramente cómodas. No hay vaina más cómoda para vestir. Además hay modelos bonitos y uno se ve bien y tiene un efecto inmediato en lo manes que te miran distinto que termina teniendo un efecto inmediato en tu autoestima. Terapia de choque, creo que le dirían. Increíble. Ya me las pongo y las uso sin pensar que son una obligación. Peor/mejor aún, ya las disfruto. Podría ser peor, podría no tener el cuerpo para usar una falda y aún así empeñarme en ello, pero gracias al punto 1, ese no es el caso.

3.       Mis amigas llevan años diciendo que del grupito soy la más tolerante. Supongo que es hora de salir de este closet. No soy tolerante, es que sencillamente, no me importa. En serio, la vida de los demás, no me importa. Nada. No me genera ni el más mínimo sentimiento que estés pasando por un momento horrible, que sufras, que llores, seas feliz, o demás. Incluso si duras horas hablando sobre ti misma. Lo más probable es que yo te escuche y que parezca que el tema me importa. Pero no. Sobre todo si la/el que me esta contando su triste historia escasamente lo conozco. Si te conozco, puede que me interese un poco en saber cómo evoluciona la historia y en qué va la novela. Pero hasta ahí. En serio. La vida de los demás, en cuanto no afecte la mía, me importa a niveles muy cercanos al cero. Ahora, que esto no te importe a ti, míralo por el lado bueno, tienes la seguridad de que sin importar el tema que me estés contando, será muy muy difícil que de verdad produzcas un efecto en mi. Y a eso, mis amigas le llaman tolerancia.

4.       Hay dos cosas que me molestan casi en automático: que me comparen con otra persona y que subestimen mi inteligencia. La primera, por que es muy muy molesto. En serio. Nadie es igual a nadie y esto de las comparaciones siempre deja a alguien en desventaja. Una desventaja injusta, además, por que ud en el 100% de los casos está comparando peras con naranjas. Y siempre va a escoger la fruta que más le guste. Así que evítelo, en serio. La segunda, es por que soy la única que tiene derecho a subestimarme. Y créame, lo hago más o menos todo el tiempo. Así que si yo le pregunto de qué va un tema, o qué me explique algo, haga el favor de no salirme con un “es que no lo vas a entender” o un “es un tema muy complicado para que lo manejes”. Déjeme juzgar eso a mi, al final, probablemente le de la razón, pero la decisión la tomo yo, gracias.

5.       Ahora me gusta hacer listas. Curioso, por que recuerdo que hasta hace muy poco me aburrían. La razón sigue siendo cierta: en una lista hay muchas cosas que se quedan por fuera. Sin embargo, ahora me gusta hacer listas por que aunque hay cosas que se quedan por fuera, y zonas grises y matices, lo cierto es que te ayudan a ir ordenando temas. Y eso es útil, hay que reconocerlo. De las listas que ahora hago en mi cabeza, la más divertida, por ejemplo, es la cantidad de cosas que antes decía que “nunca voy a hacer” y que heme acá haciendo: hacer ejercicio, usar falda, comprar un vestido, aprender economía (no soy tan banal, no vayan a creer), ir a clases un sábado, madrugar un domingo, etc, etc, etc. Impresionante además, lo mucho mucho que crece esa lista.

6.       Hay closet de los que no pienso salir. Se está bastante cómodo ahí adentro.

Levante la mano el que me entienda.