Hola, mi nombre es C… y hoy hace un año que no me como una hamburguesa.
Pausa para su “hoooolaaaaaaaa C….”
Escribo esto no por que ande necesitando un grupo de apoyo para aquellos que ya no podemos comer hamburguesas, sino porque ha sido el primer año en que soy consciente de lo que como y no me como.
Además, ha sido el año en que cambio mi vida. Para bien y para mal. Vale la pena celebrarlo.
Aclaro que no puedo comer hamburguesas, no porque un doctor, o un entrenador, mi mamá o dios me haya dicho que no puedo. Literal, por un proceso muy raro de mi cerebro y mi estómago a mi ahora las hamburguesas me dan nauseas. Y si logro comer un poco me manda de una al piso con un dolor de estómago marca “lloraras”. Por eso es que yo hace un año no me como una hamburguesa.
Desde que hace un año me enferme de salmonelosis y lo último que yo comí antes de esos 3 meses de pesadilla fue una hamburguesa ( de Burger King, pa ser más exactos) me pasa eso. Y además tengo serios problemas con comer grasas, fritos, cosas irritantes, cosas demasiado condimentadas, leche. Y desde que no puedo comer lo que quisiera, en donde quisiera, a la hora que quisiera soy consciente que es eso lo que te envejece.
No el no ir a fiestas. Sabes que pasas ahora los sábados en tu casa y no reventando durísimo en cualquier lugar, pero también sabes que si hay alguna celebración grande, puedes ir. Y vas a aguantar. No el no tomar, sabes que ya no pasas los jueves y viernes ahogado en alcohol, pero también que podrías y que alguna buena celebración bien y lo valdrá. No el no escuchar música a todo volumen, por que sabes que en algún momento si pondrás los audífonos hasta que el mundo exterior no se escuche.
Mi problema es que yo no tengo ese “si en algún momento”. Es una mancuerna muy rara la de mi cerebro y mi estómago que ahora asocia las hamburguesas con la enfermedad y por lo tanto me generan nauseas inmediatas. Pero es tan físico y tan radical, que ahí me tienen comiendo ensaladitas para no alborotar a la princesa que hora tengo por barriga.
El ser plenamente consiente todo el tiempo de lo que puedes y de lo que no puedes comer es bastante difícil. Ahora eres la persona que dice “no, yo no puedo comer eso”, o “yo no puedo ir a ese lugar” y similares. Además, es muy irónico porque yo comía en lugares en donde ni siquiera los mexicanos se atrevían.
Es tan difícil y tan radical que en serio te cambia la vida. Mi necesidad ahora de hacer ejercicio es parte de JAMAS volverme a sentirme tan enferma como en esos 3 meses. O el asunto de las ensaladitas, de la comida sana, de nada recargado en grasas, azucares o leches. Bahh, les digo, me he convertido en “la tía” de alguien. Esa que pasa más tiempo pensando en lo que puede o no puede comer, que el tiempo que pasa comiendo en sí.
Siendo justos, no todo ha sido malo. He descubierto restaurantes “sanos” con comida muy muy rica. Además, somos muchos los que andamos en estas a “mi edad”. Lo que pasa es que casi nadie sale de ese closet. A nadie le gusta admitir que en una reunión casual de amigos es el que tiene que decir “no, yo no puedo comer tacos de la calle”. Pero son varios los que saben que se están comiendo algo que los va a tener 2 días yendo de la cama al baño y nada más.
Y es por eso que escribo esto hoy acá. Hay que salir de este closet también. Porque, como empecé, yo hace un año no me como una hamburguesa.
Levante la mano el que me entienda
PD: El día que me pase lo mismo con los tacos de pastor habrá que empezar a pensar que ya no vale la pena vivir.