
Es cuestión de enfoque, en todo caso. Para empezar, todo lo visten con los mismos colores: verde, blanco y rojo. Que, pues para los “locales” tienen mucho del peso patriótico, por aquellos de ser los colores de la bandera, pero para mi, simple extranjera, no es otra cosa que la antesala a comer buñelos y natilla como si uno los necesitara por remedio. Es decir, no se si lo han notado, pero son los mismos colores con los que uno “viste” las casas de navidad.
Paréntesis: Al que le guste la navidad en azul, bien puede ir cerrando la ventanita y despidiéndose de este blog. Jamás podremos ser amigos.
Decía, que todo lo visten de esos colores. No exagero. Hasta ellos. El fin de semana vi más de una vitrina con la combinación pantalón verde (verde México, claro está) camisa blanca y zapatos rojos. Tal cual. Y de resto, la imaginación es el límite. Ponen en casas, edificios, carros, zapatos, cintas para muñecas, decoración en plazas, avenidas, barrios….es..ejem…ya lo he dicho antes, haga de cuenta navidad.

Tal vez la única diferencia son los personajes que uno pone en la decoración. Acá, sacan a toda su gama de curas y héroes revolucionarios, que me perdonaran los presentes, pero son más feos que un santa clos flaco. Hidalgo podrá ser el más bacan de todos los bacanes, pero admitámoslo, bonito, bonito no es. Y aún así, tenga su afiche de Hidalgo en todas partes….no ha habido una alma caritativa (léase Coca Cola ) que adapte la imagen y la haga algo más comercial??. Digo, si ya pudieron con Santa Klaus, ya pueden con cualquiera!!!.
Por estas fechas no hay forma más sencilla de hacer amigos que hablar de lo grande que es México. Yo tengo ganas de comprarme una de esas banderitas que les ponen a los carros en las ventanas (les digo que no se tienen en gastos) y colgársela a mi computador. Y además, una muñequita con el vestido típico (que a todas estas no se como se llama) y colgársela a mi mochila. Y por último una veleta (a.k.a una vaina complicadísima que no me acuerdo como se dice) y chantárselo a la entrada de la casa.
Que parezca fiesta carajo, que nada es más parecido a la navidad, que el mes de Septiembre en México.