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Tuesday, May 29, 2012

Palabras de apalabrados



Tengo cierto problema con la necesidad de competir. Me parece que está mal usar un puntaje como motivación. Además, a quien tratas de engañar?. Al final, los puntajes de todo el mundo no tienen ningún valor. Lo importante es si disfrutaste, si aprendiste algo haciendo lo que sea. Nada más tiene importancia.
Sin embargo, mi intolerancia a la competencia hace que sea una minoría entre las minorías: mujer, extranjera, sola, etc, etc, etc. Y además: poco competitiva. No luce, les digo. 

En algún momento la raza se compró la idea de que tienes que ganar. Y ser mejor que los demás. No termino de entender por qué. Supongo que el primer endiosado por que ganó decidió pasar el chisme: “sube, que desde la punta de la pirámide se ve todo mejor”. No lo se. Y nos guió al abismo les digo.

Conozco gente que asocia el ganar con un placer casi sexual. Una vaina impresionante. Dirían los mexicanos: “chafo el tema chavo”. En general la gente cree que el que gana es como un dios. Como si tuviera poderes o algo especial. Va les creo que esto de entrenar, practicar, aprender no lo hace cualquiera. Cierto, necesitas desarrollar interés en lo que estás haciendo y a partir de ahí, mejorar.  Pero tampoco es que tengas un alijo de capacidades superiores a las de cualquiera. Es más perseverancia, constancia o tozudez.  Y para aquellos que disfrutamos más la trama que el desenlace, pues la verdad es que termina siendo demasiado.

No es que las medallas sobren. Claro, a todos nos gusta ser celebrados. Pero cuando esa es tu mayor motivación, para mí ya no sirve. Bien lo diría Drexler: en serio me gusta más la trama que el desenlace. El asunto es que la gente se agarra de las cosas mas inocuas para darse crédito: los tennis que usas, la marca de la ropa que compras, el celular que tienes, y ya entrados en gastos: las micas del iphone, ipad y demás aparatos que tienes. Por no hablar de las medallas, les digo.

Me gustaría que más gente entendiera que cualquier moneda eventualmente pierde el peso: pregúntenselo a las Guineas.  Aferrarse a una medalla, es dejarle tu autoestima a un pedazo de metal. Que no se me malinterprete: más que nunca entiendo la necesidad del ser humano de plantearse retos, de ponerse nuevas metas. Pero eso a un nivel personal. Sin la necesidad de sumar puntos y ganarle a alguien más. Al único que necesitas convencer de que eres un éxito es a ti mismo. Comparar el querer ser una mejor persona, con el afán de ganar medallas es como comparar una piña y una alpargata (Colombia dixit)

Ahora bien: “yo respeto” como dirían por estas fechas por estas tierras. Total, si quieres hacer de una medalla tu peregrinación anual a la Meca, está bien. A mi me puedes poner a arder en una pira por apócrifa. La escena puede ser incluso como nos la enseñó el cine: la victima, vestida sólo con un batín, tusada y lista para la hoguera mira con cierta altanería a quién la ha condenado. A mí que más me da. De peores cosas me han acusado.

En todo caso, siempre habrá amigos que te propongan nuevos retos.  Uno de mis mejores amigos siempre dice que para aventuras nuevas a uno sólo le falta quien se las secunde. Ese es mi deseo más grande: encontrar gente a la que al reconocimiento le valga queso (mexican dixit) pero la experiencia y la aventura sea el todo.

Como el proceso de construir este post. Levante la mano el que me entieda.

PD Aclaratoria: este post es el resultado de un reto impuesto por Mau Sánchez, para jugar apalabrados, no por los puntos, sino por las palabras. Con las que después había que escribir un post. Yo, además, me impuse de reto que no fuera algo auto referenciado y que tuviera sentido. Espero haberlo logrado. Reto Cumplido. Sobra decirles: las palabras que están en negrita, fueron jugadas. Y yo perdí, as usual. 

2 comments:

Mau said...

Clap! clap! clap!

Stanley Schlecter said...

Al principio no me habia dado cuenta qeu era un post aleatorio, casi me asuste porque pense que habia encontrado a alguien que escribia igual que yo....

Saludos