Y te ví
Es el metro. Es muy tarde. Hay poca gente. Dos pasajeros, cada uno en su mundo. Ella regresa a casa con el corazón resguardado. "Es mejor así". No son tiempos para el riesgo. Aprenderé a vivir sola. El ruido del vagón a toda velocidad se mezcla con los sonidos que salen de su Ipod, directo a sus oídos.
De cabello negro, y zapatos de goma Él también va a casa. No más su casa es mi casa. Desde ahora será solo mía. "Es mejor así". En esta ciudad no será difícil comprar cariño cuando ya sea urgente y necesario. No importa, en casa estaré yo. El ruido de las guitarras eclécticas que escucha en el Ipod no lo dejan escuchar el sonido ambiente.
Y se miran. No sonríen. No son tiempos para ser amables con los desconocidos. Se evalúan. Ella es bonita. Un poco melancólica, pero eso esta bien. La felicidad no siempre está a la vuelta de la esquina. Él se parece a alguien más. Los rasgos del hombre promedio, del hombre del que siempre quiso estar enamorada.
Ha sido una evaluación positiva: en otro mundo, y en otra vida pudiéramos ser amigos. Pero es mejor no pensar en eso, por que hay que tener los pies en la tierra. No sirve, ni ayuda de nada estar fantaseando con quien va a cuatro asientos de ti en el Metro.
Los dioses del destino suspiran y buscan una nueva oportunidad con alguien más. "Que tontos son los mortales". Todo lo que tenían que hacer era sonreír y el azar hubiera estado de su lado. Pero está bien. Estos son tiempos de gravedad.
Ellos, abajo, jamás sabrán que estaban escuchando la misma canción: Un vestido y un amor.
Monday, June 12, 2006
Cuento
Friday, June 09, 2006
Torre Contigo
A uno no tiene por que extrañarle, que en el país de los boleros, las novelas, y las rancheras, alguna oficina del gobierno quede ubicada “IN FACT” en un edificio llamado “Torre Contigo”(so cute). Espero, eso si, que en aras de la coherencia sea al menos alguna secretaria de “protección social”, como salud, trabajo, algo por el estilo. De lo contrario, somos testigos de la más grande ironía (imagínese que en realidad sea la dirección de cárceles, o algo así).
Ahora, si uds allá comprendieran el significado de la expresión “en la torre”, para los de acá, comprenderían por que yo me he reído TANTO con este edificio.
Thursday, June 08, 2006
Cine en el barrio chino
Mi amiga la corresponsal tiene razón. Las historias comienzan como chiste de Selecciones:“estabamos una colombiana, una hondureña, un ecuatoriano, y un cura”.
Pero bueno, resulta que si estabamos. Y conste que fue idea del cura que fueramos a ver la Profecia. Como han de saber, decirle que no a la sacrosanta inglesia católica es dificil, sobre todo si es ya tu amigo. Pero bueno, lo que si se puede es poner condiciones: al cine más barato que encontremos, asì sea miércoles y ya de por si el cine sea a mitad de precio.
Y el cine más barato que el cura encontro fue en pleno barrio chino. Que, insisto, debería llamarse más algo como “cuadra china”, pero bueno, hay barrios del tamaño de una cuadra.
Para que uds allà me entiendan es como si me hubiera metido a cine al Astor Plaza. Una sala grande (como ya pocas) llena – por supuesto – de adolescentes en lo que debìa ser la primera pelicula de su vida “sin sus papas”. Rescata uno, eso si, y de paso agradece, que en realidad es una sala muy bonita, bien cuidada, y que no han permitido que se convierta o en cine porno, o en recinto para la iglesia del espiritu santo – como si pasó allá.
Fue como ir a cine al Socorro. Todos en la sala hablabamos y comentabamos la pelicula “ese vaso se va a caer..le apuesto un helado” (perdí). Los gritos de los adolescentes a cada “susto” de la pelicula, generaban una rechifla en el lado opuesto de la sala y el consecuente “ya callate” (noten que acá regañan a grito herido pero de TU).
El sonido, especialmente ùtil en peliculas como esta – sin el cual la pelicula sería AUN más mala – hizo que toda la sala saltara en dos o tres oportunidades, con la consecuente carcajada general (eran sólo unos perros). Incluso chiflamos la cobardía del padre “de la bestia”, y saludamos cordialmente la última toma del anticristo, que nos devolvio el saludo.
Alcance a preguntar si tambièn hacìan corte a la mitad de la pelicula para que “visite nuestra cafeteria”, pero no. No llegaron a tando en mi déjà vu con el cine del pueblo. Sobra decirles, entonces, que pocas veces me he reido tanto en u na pelicula de “miedo”.
Me pregunto cómo será ver una pelicula de Jose Alfredo Jimenez en una sala así. Ojala algun día. Yo me alcanzo a acordar cuando los cines eran justo así.
Wednesday, June 07, 2006
Colores
Ando sintiendo que a este blog, a mi vida, y en general a todo, le está haciendo falta unos "pinzelazos" de color. Ya viene siendo hora de salir de tanta zona gris. Afortunadamente es algo fácil de hacer acá: los colores en méxico son eso: inspiradores.